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viernes, 18 de septiembre de 2009

Fotomontaje: Primavera.


El tema de la llegada de la primavera es lindo para motivar a los niños.

Hemos leído poemas que nos dicen lo bella que es la estación del amor.

Hemos compartido algunos cuentos que nos demuestran lo bello que se pone todo: ahora es nuestro momento de producción.

Pero no vamos a escribir, al menos no en forma tradicional: vamos a construir un fotomontaje en la computadora.

1. Entrar al programa paint.

2. Las niñas dibujaron el borde de una figura femenina, los varones prefirieron un camión.

3. Buscaron imágenes en Internet sobre las características que habíamos anotado de la primavera: flores, colibríes, abejas, mariposas, árboles verdes, sol, caminos con flores, golondrinas y animales que salen de ibernación.

4. Debieron aprender a llevar al paint las fotos, achicándolas para colocarlas sobre el borde de cada figura.

5. Tal vez no sea una nueva forma de escritura, pero nos ha hecho investigar, trabajar y ponernos a ver la naturaleza, la sensibilización está realizada.

Fotomontaje: Primavera.

sábado, 12 de septiembre de 2009

gorilas - Imágenes de Google

gorilas - Imágenes de Google

La murga del gorila, de Roy Berocay.


No me cansaría de decir que la narración oral es el mejor camino hacia el libro pero, la música tiene lo suyo.
En su último libro Ruperto Rocanrol y otras bobadas, Roy Berocay su autor, coloca una cantidad de canciones muy buenas, con el libro viene el CD.
Una de las más aplaudidas por los niños es La murga del gorila. Y su letra me ha servido para:
1. Buscar en Internet donde viven los gorilas.
2. Buscar por qué este año se ha declarado año Internacional del Gorila.
3. Buscar vídeos de ese famoso y gigante gorila llamado King Kong en la pantalla grande.
4. Aprender el ritmo y la letra de la canción.
5. Disfrazarnos para cantarla: todos de gorila.
6. Escribir un cuento corto donde salvo a los gorilas.

Las edades de los niños a los que he propuesto las tareas van desde los 8 a los 10 años.
El éxito es seguro: pruébenlo, se los aconsejo.
Claro que antes de llegar a la tan mentada murga hay que leer todo el libro: eso siempre es así.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Jugando con las palabras y la computadora.


Les he propuesto a mis alumnos de 3º y 4º año, entre 8 y 10 años, jugar con un título:

Ha llegado mi prima Vera.

Luego que reconicieron a Vera como un nombre les ha dado mucha gracia leer el títulos engañoso.
Les he pedido que me den características de la primavera, hemos charlado un poco sobre ese tema.
Hicimos un larga lista de cosas que suceden en la primavera: las flores son sin dudas las más destacadas.
Así que les he propuesto dos cosas: un poema rimado con flores y colores. Coordinar este trabajo con la profesora de Informática es la segunda parte de la propuesta.
1. Al título arriba mencionado lo comienzo con toda la clase, con cuatro versos:
Hoy juego con los colores
que son el alma de las flores:
el amarillo tiene envidia
de la dulce campanilla.
2. A esos versos, en grupos, irán agregando otros donde se juegue con la rima de colores y flores: el rojo es ..., o está...; el azul es o está..., y la rima se obtiene de lo que pasó con la flor.
3. Una vez que han podido usar cinco colores como mínimo, pasamos a ver cómo colocaremos este poema en nuestra computadora.
4. Se coordina con la profesora de Informática para que busquen suficientes elementos para armar un jardín digital: con su propio dibujo en paint, o con técnica fotomontaje, sobre el dibujo en paint pegan imágenes obtenidas en Internet sobre el tema de primavera.
5. Sobre ese dibujo o fotomontaje, deberán colocar su poema.
Es un trabajo ágil, les gusta a los niños y la posibilidad de plasmar la dinámica de taller de literatura con la computadora: cambia absolutamente el interés motivándolos aún mucho más. Créanlo, estos niños de generación google, se siente mucho más motivados con la computadora como herramienta a la hora de elaborar el trabajo.

sábado, 29 de agosto de 2009

Organicemos la Feria del poema.


Si la lectura se nos ha dificultado, ese ramo de flores y hechizos que es el poema, ni hablemos.
La poesía, esa esencia sutil que puede llenarnos el alma de redoblantes y violines, ha sido condenada al olvido.
Es casi comprensible: después de ocupar el sitial de honor de la bohemia palabra de ilustres soñadores, la pobre se vio enclaustrada en las Escuelas. Y las mismas, pueden ser maravillosas paredes para alfabetizar y enemigas del arte de inspirar.
La poesía en nuestra escuela, al menos en ellas, sirve para cantarle a los héroes de la patria, para recordar sus sangrientas batallas, para evocar lo bueno que es ser libre y el nombre de nuestros próceres, la poesía sirve hasta para ver por qué usamos el agua de lluvia y otras nimiedades varias.
Y qué bueno que la poesía sirva para tanta cosa, incluso para avivar la memoria de los niños que deben recitarlas a pecho abierto en medio de la multitud, pero no es el fin de la poesía.
No leemos poesía para acunar, para hermosear el pensamiento del niños, simplemente para sonreír o para enamorarnos. Eso en la Escuela no se hace.
La propuesta es simple:

Vamos a leer poesía todas las semanas.
Sin explicaciones previas: lleve usted un buen poema y comience su clase leyéndolo.
No lo malogre intentanto explicarlo: si necesita explicarlo, no escogió el debido.
Lea todas las semanas un poema al principio o al final de su clase: como código de belleza y nada más.
No le exiga al poema más que su propia belleza y a los niños: que lo escuchen, sólo eso.
En esta fecha donde la primavera se acerca con sus varias virtudes proponga una Feria de poemas.
No necesitan los niños escribir ni versos rimados, ni canciones larguísimas, no se lo haga tan difícil: simplemente pida versos para la primavera, para el amor, para el color, para el perfume.
Luego de corregirlos, por las faltas claro, hay que pasarlos a letra con la computadora, añadir algunas imagen y llenaremos el 21 de Septiembre todos los pasillos y las aulas de pequeños poemas.
Es un buen homenaje a la estación del amor y también una posibilidad de dar libertad a los niños para escribir sin ajustes didácticos.

domingo, 23 de agosto de 2009

Elsa Bornemann: una autora para tener en cuenta.



A partir de los 8 o 10 años, esto dependerá siempre del hábito lector del niño/a: Elsa Bornemann es una autora argentina que ha publicado muchísimos textos que son del agrado de esta franja etaria.
Se ha ocupado casi exclusivamente en muchos títulos del terror, el amor y el humor.
Tres ingredientes fantásticos a cualquier edad pero, sobre todo en esas edades. Sobre todo la cuota del terror. Si escuchamos lo que los psicólogos tienen que decir al respecto: los niños comienzan a disfrutar el miedo porque canalizan através de ellos sus anhelos sexuales los cuales desconocen. O algo así.
Si lo analizamos por la literatura misma el género es antiguo como el mundo mismo y casi todos los cuentos nacieron de los miedos, tengamos en cuenta los mitos mismos que son germinación de la cuentería popular y moderna.
Pero además esta autora argentina tiene libros como La edad del pavo, donde logra reírse de esa edad donde los niños no son grandes ni chicos, pero lo hace desde el lugar donde el humor no ofende, todo lo contrario, identifica.
Elsa Bornemann seguramente la pueden conseguir en Ediciones Infantiles de Santillana, pero también en otras editoriales conocidas.
No puedo dejar de recordar aquí su cuento: Un elefante ocupa mucho espacio, hermoso relato que en su época fue prohibido por la dictadura militar de su país pues, evocaba nada menos que una huelga, ficticia pero huelga al fin...
Si a los niños les gustan los cuentos de miedo y tienen oportunidad: busquen alguno de los tantos libros de esta autora, hay muchos: Queridos monstruos, Los desmaravilladores, 10 cuentos de terror, amor y humor, etc.
La experiencia más linda que tuve:
En una noche de campamento leí uno de estos cuentos a la luz de una o dos linternas.
No podían prender las luces.
Después de terminar el cuento, encendimos las luces y no hice comentarios sobre la lectura. Simplemente los dejé charlar entre ellos y reírse de sus miedos.
Al día siguiente, en la merienda les pedí que me escribieran pequeñas esquelas sobre lo que habían sentido durante la lectura: fue un ejercicio que resultó muy satisfactorio. Para ellos y para mí.
Lo recomiendo, si tienen la oportunidad y el deseo de disfrutarlo, háganlo.